En Coosalud creemos que el cuidado también empieza en la mesa. Sabemos que, en el día a día, no siempre es fácil elegir opciones saludables frente a la cantidad de productos ultraprocesados disponibles. Sin embargo, pequeños cambios en la alimentación pueden marcar una gran diferencia en el crecimiento, la energía y el rendimiento escolar de los niños.
Reducir el consumo de azúcar es un buen punto de partida. Los alimentos con exceso de azúcar generan picos de energía que duran poco y luego provocan cansancio y más hambre. La clave está en ofrecer opciones que brindan energía constante y nutrientes reales.
¿Cómo lograrlo en casa?
Prefiere la fruta entera: aporta fibra y ayuda a regular el azúcar en sangre, a diferencia de los jugos con azúcar añadida.
Elige harinas integrales: avena, arroz integral o arepa de maíz natural ofrecen energía más duradera que el pan blanco o las galletas dulces.
Incluye proteína en las meriendas: huevos, queso o frutos secos ayudan a mantener la saciedad por más tiempo.
Haz del agua la primera opción: evita gaseosas y bebidas azucaradas, que no aportan nutrientes esenciales.
Lee las etiquetas: si el azúcar aparece entre los primeros ingredientes, es mejor buscar otra alternativa.
No se trata de hacerlo perfecto, sino de avanzar paso a paso. Cada decisión consciente en el mercado y en la cocina es una inversión en la salud presente y futura de tus hijos.


