¿Sabías que lo que comes influye directamente en la calidad de tu sueño? Sí, y hoy te contamos cómo estos dos aspectos están relacionados. Pequeños cambios en tu dieta pueden marcar una gran diferencia en cómo descansas.
Opta por cenas ligeras y fáciles de digerir, al menos dos horas antes de dormir. Incluye proteínas magras, vegetales y carbohidratos complejos para mantener un equilibrio adecuado.
Cuida tu alimentación y mejora tu higiene del sueño para disfrutar de un descanso reparador. ¡Tu salud es nuestra prioridad!