La alimentación juega un papel fundamental en el tratamiento del cáncer infantil. Mantener una nutrición adecuada ayuda a reducir el riesgo de desnutrición, fortalecer el sistema inmunológico y mejorar la calidad de vida del paciente.
Un equipo multidisciplinario puede evaluar la ingesta de alimentos y realizar un tamizaje nutricional para garantizar un peso saludable.
Durante el tratamiento del cáncer infantil, es fundamental monitorear indicadores de peso y talla para prevenir la pérdida de peso y garantizar el crecimiento adecuado. Se han establecido protocolos para adaptar el tratamiento nutricional a cada fase de la enfermedad y optimizar la recuperación del paciente.
La actividad física moderada también contribuye al bienestar del niño y debe ser adaptada según su estado de salud. Las recomendaciones nutricionales y de cuidado son parte de un enfoque integral para mejorar la respuesta al tratamiento y la calidad de vida de los pacientes pediátricos.