Resolvemos tus preguntas frente a la vacuna de la COVID-19

Porque las pruebas para la aplicación de la vacuna se hicieron en mayores de 16 años, por lo que no hay estudios suficientes con esta población menor de 16. Esta misma explicación aplica para el caso de las embarazadas y las lactantes.

Ninguna persona está obligada a vacunarse. Sin embargo, si no desea hacerlo, debe diligenciar el formato de desistimiento en el que aclara que no quiere hacerlo. La redacción de este documento será coordinada entre las áreas de Salud y Jurídica.

Se diferencian en que cada una maneja un mecanismo de acción distinta. Así mismo, en que la vacuna de Pfizer se alcanzó un 95% de efectividad, mientras que en la de Astrazenca el porcentaje de efectividad llegó hasta 90%.

La segunda dosis de la vacuna debe aplicarse entre 21 y 30 días posteriores a la aplicación de la primera dosis (por confirmar).

En principio no habrá vacunación para los casos positivos confirmados de covid-19.

Sí, completamente gratis.

En general, no existen contraindicaciones. ¿Quiénes no deberían vacunarse? Las personas que han experimentado alergias severas a cualquier otro tipo de vacunas anteriores. Para el caso de las personas que en el momento de la vacunación presenten enfermedad febril aguda, el médico determinará si se le aplica la vacuna o no.

La vacuna comienza a ser efectiva hasta 10 días después de la aplicación de la segunda dosis. De igual forma, teniendo en cuenta que su efectividad no es de 100%, es necesario continuar manteniendo los protocolos de bioseguridad, como uso de tapabocas y lavado de manos.

Todavía se desconoce este aspecto. Más adelante cuando hayan más estudios al respecto se podrá determinar el tiempo de inmunización.

En las pruebas de ambas vacunas (Pfizer y Astrazenca) se encontraron pocos efectos adversos. La alergia es uno de los más comunes, como sucede con otros tipos de vacunas. Estas vacunas cumplieron con todos los pasos científicos para su validación. Su desarrollo fue rápido porque, a diferencia de las pruebas de vacunas para otras enfermedades, para las de covid-19 se lograron conseguir 20.000 voluntarios en tiempo récord. Ninguna vacuna está exenta de efectos adversos, sin embargo, son muchos más los beneficios que estas ofrecen. Con relación a las secuelas, no existe ningún fundamento científico para afirmar que con las vacunas se generen mutaciones del virus en el organismo. La vacuna no es un virus, es un pedacito de RNA viral que fabrica un pedazo de una proteína del virus, minúscula, la cual no se integra al ADN del organismo.

Es importante mantenerse atento a cualquier efecto adverso tras la vacunación y notificarlo, aunque no sea grave, para así poder tener un seguimiento de las reacciones en cada usuario.

La logística está dada para que las dosis lleguen a todo el país. Se definirán unos centros de distribución regional en algunas ciudades principales, donde se garantizará el mantenimiento de las cadenas de frío de las vacunas, desde donde serán repartidas a los distintos municipios de cada zona.

Probablemente sí. No hay certeza, pero los cambios de la nueva cepa son muy pequeños, así que teóricamente debería servir.

Preguntas frecuentes relacionadas con la COVID-19

Los coronavirus son virus que causan enfermedades en animales y en humanos, pueden causar infecciones respiratorias que van desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS).

El COVID-19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto más recientemente. Tanto el nuevo virus como la enfermedad eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

Los síntomas más comunes de la COVID-19 son fiebre, cansancio/fatiga y tos seca, con o sin dolores, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta o diarrea. Estos síntomas suelen ser leves y aparecen de forma gradual. Algunas personas no desarrollan ningún síntoma, alrededor del 80% de las personas se recuperan de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial. Alrededor de 1 de cada 6 personas que contraen la COVID-19 desarrolla una enfermedad grave y aparece la dificultad para respirar.

Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas subyacentes, como hipertensión arterial, problemas cardíacos o diabetes, tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave. En torno al 2% de las personas que han contraído la enfermedad han muerto. Las personas que tengan fiebre, tos y dificultad para respirar deben buscar atención médica.

Una persona puede contraer la COVID-19 por contacto con otra que esté infectada por el virus. La enfermedad puede propagarse de persona a persona a través de las gotículas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala. Estas gotículas caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, de modo que otras personas pueden contraer la COVID-19 si tocan estos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca. También pueden contagiarse si inhalan las gotículas que haya esparcido una persona con COVID-19 al toser o exhalar. Por eso es importante mantenerse a más de un metro de distancia de una persona que se encuentre enferma.

La infección se produce cuando una persona enferma tose o estornuda y expulsa partículas del virus que entran en contacto con otras personas. Este mecanismo es similar entre todas las infecciones respiratorias agudas (IRA).

Se conoce que cualquier persona puede infectarse, independientemente de su edad, pero hasta el momento se han registrado relativamente pocos casos de COVID-19 en niños. La enfermedad es mortal en raras ocasiones, y hasta ahora las víctimas mortales han sido personas de edad avanzada que ya padecían una enfermedad crónica como diabetes, o hipertensión.

Actualmente no existe tratamiento específico ni vacuna comprobada para ningún coronavirus. El tratamiento es sintomático y en el caso de requerirlo, el manejo se realiza de acuerdo con la gravedad del paciente.

Las medidas más efectivas para prevenir el COVID-19 son el aislamiento y lavarse las manos correctamente, con agua y jabón. Hacerlo frecuentemente reduce hasta en 50% el riesgo de contraer coronavirus.

Falso. Los antibióticos solo funcionan contra bacterias, no contra virus. El COVID- 19 es un virus y, por lo tanto, los antibióticos no sirven para prevenirlo o tratarlo.

Las vacunas contra la neumonía no brindan protección contra el coronavirus (COVID-19). Este virus es nuevo, diferente a todos los demás y aún no existe una vacuna.

Quienes compren productos o reciban paquete de China no tienen riesgo de contraer coronavirus (COVID-19). Está comprobado que los coronavirus no sobreviven por mucho tiempo en objetos.