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Flor María es el puente con los afiliados que oyen distinto

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El maravilloso mundo del lenguaje de señas es interpretado en Coosalud por Flor María Restrepo, quien trabaja desde hace siete años como auxiliar de servicios generales en la oficina de atención al usuario en Cartago (Valle del Cauca).

Ella ha asumido la batuta de la inclusión al apoyar en sus trámites a las personas con discapacidad auditiva, a través del la comprensión y “traducción” del lenguaje de señas.

“Es superlindo ayudar a estas personas, a mí, personalmente, me encanta. Aunque es poca la población con discapacidad auditiva que tenemos en Coosalud, cada que vez llega alguien, puede ser de un municipio cercano, mis compañeros ya saben que soy la única que puede interpretarles a ellos lo que necesitan, si es una cita médica o cualquier requerimiento que tengan. Entonces me comunico con ellos y me explican qué desean y así les colaboramos”, comenta.

En Colombia, de acuerdo con el Ministerio de Salud y Protección Social (MSPS), había 1.298.738 personas con alguna discapacidad a corte del 31 de diciembre de 2019, de las cuales el 51% son mujeres y el 49% restante son hombres. Esa cifra total equivale, tal como lo indica el Registro de Localización y Caracterización de Personas con Discapacidad (RLCPD), al 2,3% de la población colombiana.

En el país, cada vez cobra más fuerza el reconocimiento de las personas en condición de discapacidad y sus derechos. Si bien aún nos falta mucho por trabajar como sociedad, es claro que desde las pequeñas acciones se pueden lograr grandes aportes.

Por empatía aprendió

La historia de cómo empezó Flor a entender el lenguaje de la señas tiene un origen muy humano.

“Cerca a mi casa conocí a una familia con una niña, Alejandra, que tiene discapacidad auditiva. Y me pareció como algo muy lindo poder comunicarme con ella. Luego se me dio la oportunidad en la Universidad del Valle, con el auspicio del Ministerio de Salud, de recibir formación en lenguaje de señas. Me inscribí e hice el primer curso básico”, relata.

Aunque no es claro el número de personas que padecen este tipo de discapacidad en el país –pues mientras el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reporta 165.000 personas sordas, para el Ministerio de Educación hay 480.000–, es evidente el bajo el porcentaje de entendimiento de esta lengua en Colombia. Por ello, Flor también ha aportado su granito de arena enseñándole a sus hijos, Juan Diego, de 24 años, y Andrés Felipe Álvarez, de 16, a comunicarse, por lo menos de una manera básica, con el fin de que puedan ayudar a las personas sordas que se encuentren a su alrededor y que necesiten algún tipo de colaboración.

“Yo me siento afortunada, porque me gusta mucho el lenguaje de señas y en Coosalud tengo la forma de servir siendo puente entre los usuarios que tienen esta condición. Me encantaría poderlo estudiar mucho más avanzado, porque para uno ser intérprete debe estar mejor capacitado. Yo aún no soy intérprete, porque el mundo de ellos es grandísimo, es impresionante”, destaca Flor.

Site: Instituto Nacional para Sordos, https://www.insor.gov.co/home/

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